29 junio, 2014

Peter Drucker: La ética de la responsabilidad

Innumerables sermones sobre la ética de los negocios o la ética del hombre de empresa han sido impresos o predicados. Pero la mayoría de ellos nada tiene que ver con los negocios y muy poco se relacionan con la ética.

Un tópico importante es la simple honestidad cotidiana. Los empresarios, nos dicen con solemnidad, no deben hacer trampas, no deben robar, no deben mentir, no deben sobornar. Pero tampoco deben hacerlo las demás personas. Ningún hombre, ninguna mujer queda libre de la obligación de cumplir con las reglas comunes de conducta personal debido a su trabajo o empleo. Así como tampoco dejan de ser seres humanos cuando son nombrados vicepresidentes, administradores municipales o decanos de alguna facultad. Por otra parte, siempre han existido personas que hacen trampa, que roban, mienten, sobornan o son sobornadas. Se trata de un problema de valores morales y educación moral de los individuos, de la familia, de la escuela. Pero no existe una ética separada para los negocios, ni es necesario que exista.

Lo único que se necesita es distribuir duros castigos a quienes, ejecutivos de empresa o no, hayan cedido a las tentaciones. Otro tema recurrente en la discusión sobre la ética de los negocios nada tiene que ver con la ética. Cosas tales como el uso de acompañantes pagas para agasajar a los clientes no constituyen asuntos de ética sino de estética. La verdadera pregunta es si realmente quiero ver a un proxeneta cuando me miro al espejo mientras me afeito. 

De verdad seria agradable tener lideres estrictos. Pero, lamentablemente, la estrictez nunca ha estado muy difundida en los grupos de liderazgo, sean reyes o condes, sacerdotes o generales, o incluso "intelectuales" como los pintores y humanistas del Renacimiento, o los "literati" de la tradición china. Lo único que un hombre estricto puede hacer es retirarse personalmente de aquellas actividades que violan su sentido del respeto por si mismo y del buen gusto.

En los últimos tiempos, a aquellos tópicos de los antiguos sermones se les ha unido un tercero. Se nos dice que los gerentes tienen la "responsabilidad ética" de participar de manera activa y constructiva en la comunidad, de ponerse al servicio de las causas de la comunidad, de dar parte de su tiempo a actividades comunitarias y de algunas cosas mas. Pero tales actividades jamas deberían serles impuestas ni ellos deberían ser evaluados, premiados o ascendidos de acuerdo a su participación en actividades voluntarias. Ordenar a los gerentes que participen en actividades voluntarias o presionarlos para que lo hagan es un abuso de poder por parte de la organización y es ilegitimo.

Por otra parte, si bien deseable, la participación de los gerentes en la comunidad nada tiene que ver con la ética, así como tampoco con la responsabilidad. Se trata de la contribución de un individuo en su carácter de vecino y de ciudadano. Es algo que cae fuera de su trabajo y fuera de su responsabilidad como gerente. Un problema de ética propio del gerente se plantea a partir del hecho de que los gerentes de las instituciones son colectivamente parte de los grupos de liderazgo de la sociedad de las organizaciones. Pero individualmente un gerente no es mas que otro compañero empleado.

Es por lo tanto inadecuado hablar de los gerentes como lideres, aunque si son "miembros del grupo de liderazgo". Por su parte, el grupo ocupa una posición de notoriedad, de preeminencia, de autoridad. Por lo tanto, tiene responsabilidad. Ahora bien, ¿cuales son las responsabilidades, cual es la ética del gerente individual como miembro del grupo de liderazgo? Esencialmente, ser miembro de un grupo de liderazgo es lo que tradicionalmente se ha querido nombrar con el termino "profesional". Ser miembro de un grupo semejante confiere estatus, posición, prominencia y autoridad. Y también confiere deberes. Esperar que todo gerente sea un líder es inútil. Existen en una sociedad desarrollada miles, si no millones, de gerentes, pero el liderazgo es siempre una rara excepción limitada a muy pocos individuos. Pero como miembro de un grupo de liderazgo, un gerente debe responder a las exigencias de la ética profesional, que son exigencias de una ética de responsabilidad.

Fuente:
- Drucker, Peter "El Management, Escritos Fundamentales". Editorial Sudamericana, Argentina, 2002.

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